Capital de trabajo, un tema importante para considerar en las empresas

August 25, 2016

 

En el presente trabajo trataremos de analizar porqué es importante la administración del capital de trabajo para lograr el éxito de la gestión del administrador financiero y por consiguiente de la empresa.

 

Antes de comenzar con el desarrollo de los temas, precisaremos algunas definiciones para utilizar un lenguaje común.

 

En un sentido amplio, el capital de trabajo es denominado por algunos autores también como activos de trabajo: involucra a la inversión de la empresa en activos corrientes o activos circulantes.

 

Designaremos capital de trabajo neto a la diferencia entre los activos corrientes y los pasivos corrientes. El término corriente lo entendemos por aquellos bienes o deudas que se establecen dentro del ciclo operativo de la empresa, normalmente de un año, y que a su vez coincide con el balance general.

 

Con estas definiciones, podemos decir que la administración del capital de trabajo se ocupa de la administración de los activos corrientes (caja, bancos, cuentas a cobrar, inversiones líquidas, inventarios) como así también de los pasivos corrientes.

 

Estos activos, que por su naturaleza cambian muy rápidamente, nos obligan a tomar decisiones y dedicarles un mayor tiempo de análisis para lograr optimizar su uso. El administrador financiero, para cumplir con su objetivo, deberá centrarse en los siguientes puntos:


a) ¿Cuál será el nivel óptimo de la inversión en activos corrientes?
b) ¿Cuál será la mezcla óptima de financiación entre corto y largo plazo?
c) ¿Cuáles serán los medios adecuados de financiación a corto plazo?

 

El capital de trabajo es más divisible que el activo fijo o inmovilizado y por lo tanto también es mucho más flexible su financiamiento. Por lo tanto, las características que distinguen al activo de trabajo del activo fijo son su flexibilidad y la duración de su vida económica.


Riesgo – Rentabilidad – Liquidez: un aspecto en el análisis del capital de trabajo

Es importante mantener una relación positiva de capital de trabajo. Tal esquema de liquidez nos proporciona un margen de seguridad y reduce la probabilidad de insolvencia y eventual quiebra. En oposición a esto, demasiada liquidez trae aparejada la subutilización de activos que usamos para generar ventas y es la causa de la baja rotación de activos y de menor rentabilidad. La administración de capital de trabajo debe permitirnos determinar correctamente los niveles tanto de inversión en activos corrientes como de endeudamiento, que traerán aparejadas decisiones de liquidez y de vencimientos del pasivo.

 

Estas decisiones deben conducirnos a buscar el equilibrio entre el riesgo y el rendimiento de la empresa.

 

Una política conservadora en la administración de activos de trabajo traerá con ella una minimización del riesgo en oposición a la maximización de la rentabilidad. Opuestamente, una política agresiva pondría énfasis en el aspecto de los rendimientos sobre la decisión riesgo - rentabilidad.

 

El análisis del ciclo operativo de la empresa

Como expresamos al comienzo, el capital de trabajo le permite a la empresa cumplir con su ciclo operativo: esto implica que el dinero lo transforma en mercadería para poder venderla y que nuevamente se convierta en dinero.

Gráficamente sería:

 

Estos ciclos no necesariamente serán iguales, tanto en su constitución como en su duración, para todas las empresas, dado que estarán en función de la cantidad de etapas que deberán cumplirse para cerrar el círculo.

 

De lo expresado anteriormente, podemos inferir que tanto el ciclo operativo como la rotación del capital de trabajo son términos equivalentes, ya que, cuanto menor sea el ciclo dinero - mercadería – dinero, mayor será la rotación del capital de trabajo, o sea, menor la inversión en capital de trabajo.

 

Duración de los ciclos

La duración del ciclo dinero-mercadería-dinero y la cantidad de solapamientos que se producen durante su prolongación en el tiempo condicionan la magnitud requerida de capital de trabajo. Estas dos variables, además, se encuentran íntimamente relacionadas con el sector de la economía en que opera la empresa, la tecnología de que se dispone y las decisiones políticas que toma la empresa para lograr el desarrollo de su actividad.

 

La duración del ciclo está relacionada con el sector de la economía y con el nivel tecnológico. Si tenemos dos empresas que desarrollan actividades en el mismo sector económico, es muy probable que las diferencias en cuanto a la duración del ciclo operativo de una empresa con respecto a la otra estarán dadas por el nivel tecnológico de cada una de ellas, como así también por las decisiones de política interna que se tomaron para definir el desarrollo de su operatoria.

Es conveniente analizar primeramente el caso más simple, que es el de una empresa que inicia su ciclo operativo sólo cuando haya terminado con el ciclo inmediato anterior, es decir que no se producen superposiciones de ciclos. En este caso, el requerimiento del capital de trabajo queda supeditado a la cantidad de ciclos que se efectúen en la unidad de tiempo que se analice (año, semestre, trimestre, etc.). La empresa realizará una mayor o menor cantidad de ciclos operativos, en un lapso de tiempo determinado, dependiendo de la duración de cada uno de ellos. Cuanto más largo sea el ciclo en su duración, menor será la cantidad de ellos en el período que se analice, y viceversa. Por ejemplo, una empresa cuyo ciclo operativo dura 2 meses producirá 6 ciclos en un año, en tanto que, si el ciclo se alarga 3 meses, realizará sólo 4 ciclos en el año. Al no existir superposiciones de ciclos operativos, el monto del capital de trabajo está determinado por la cantidad de fondos que se necesitan durante el ciclo hasta su conclusión, independientemente de la prolongación de éste. Para este supuesto de 6 ciclos en el año, si el capital requerido por cada ciclo es de $ 50, se necesitarán $ 300 en el año, pero, al no producirse superposiciones, requiere sólo $ 50 por cada ciclo operativo.

 

El análisis se complica cuando se producen superposiciones o solapamientos de ciclos, es decir que la empresa empieza uno o más ciclos sin haber finalizado el inmediato anterior. Es importante aclarar que cada ciclo que se inicia implica una nueva inversión. Ante esta situación, cabe destacar que se producen dos circunstancias fundamentales para la determinación del capital de trabajo: una es la duración del ciclo operativo de la empresa (dinero-mercadería-dinero) y la otra es el período de tiempo que existe entre el inicio de cada uno de los ciclos.

Supongamos una situación en la cual el capital de trabajo necesario para realizar un ciclo es de $ 50, la duración del mismo es de 30 días y se produce el inicio de un nuevo ciclo cada 3 días:

 

 

Como puede observarse en estas dos situaciones planteadas precedentemente, el monto total de capital de trabajo requerido se obtiene de la multiplicación de la cantidad de solapamientos o superposiciones por el capital de trabajo necesario para cada ciclo.

Como resumen podemos decir que cuanto mayor sea la duración del ciclo operativo y mayor la cantidad de solapamientos que se produzcan, se obtendrá como resultado un requerimiento de capital de trabajo mayor.

 

Políticas en la administración de capital de trabajo

Como habíamos expresado al comienzo de este trabajo, las políticas inherentes al capital de trabajo involucran la administración de activos corrientes o circulantes de la empresa, como así también la obtención de los medios más adecuados para financiar estos activos.

 

La habilidad de la empresa para poder administrar de una forma apropiada los activos corrientes y la estructura de vencimientos del pasivo determinará qué tan bien pueda sobrevivir en el corto plazo. En tanto una parte importante de los activos circulantes tenga el carácter de permanente, las necesidades de financiamiento deberán ser consideradas por períodos más prolongados.

Otro de los temas a tener en cuenta son las políticas referidas a la administración de activos corrientes, o sea, disponibilidades, inversiones transitorias, créditos y administración de inventarios, tratando en cada uno de ellos de visualizar los elementos y las restricciones con que contamos y así poder hacer un uso óptimo de ellos. También debemos analizar las políticas de financiamiento, dado que, según sea su elección, afectan a la administración del capital de trabajo y por consiguiente a la rentabilidad de la empresa.

 

Conclusiones

La administración del capital de trabajo debería ser considerada por los administradores financieros como un enfoque imprescindible para llevar adelante el objetivo básico de ellos que es "maximizar la riqueza de los accionistas".

 

A su vez se deberá tener en cuenta que esta administración se consigue, entre otras cosas, buscando un equilibrio entre la liquidez y la rentabilidad puesto que dichas funciones son contrapuestas entre sí. Esto es: a mayor tenencia de fondos líquidos, la rentabilidad será menor dado que se pierden oportunidades de colocar dichos fondos en inversiones rentables o en el mismo ciclo económico de la empresa. Por el contrario, si se sacrifica liquidez para conseguir mayor rentabilidad, puede ocurrir que en determinados momentos se necesite cubrir desfasajes transitorios del ciclo económico teniendo que recurrir al endeudamiento cuyo resultado terminará afectando la rentabilidad. Parece obvio, pero merece aclararse, que en el equilibrio de ambas funciones juega un papel fundamental el riesgo, tanto económico (contribución marginal) como financiero.

 

Por lo tanto, en contextos con restricciones económicas y financieras, la administración del capital de trabajo se transforma en uno de los focos principales de la gestión financiera, dado que, para conservar el equilibrio anteriormente mencionado entre liquidez y rentabilidad, el administrador financiero deberá verificar la tenencia de activos, tanto en su volumen como en cuanto a la permanencia de los mismos.

 

También deberá profundizar la gestión de las cobranzas, buscando que el ciclo operativo pueda ser cumplido sin tener que recurrir a endeudamientos adicionales a los previstos. Esto también es válido para el pasivo, pues se deberá buscar un apareamiento de los vencimientos con los términos normales de cobranza.

 

Con referencia a los inventarios, su control deberá hacerse en forma bastante periódica, en especial en lo que respecta al control de bienes de baja o casi nula rotación y obsoletos, buscando optimizar el uso de los mismos, ya que afectan en forma directa al resultado operativo.

A su vez, un buen control de inventarios nos va a permitir también tener bajo control el equilibrio entre la liquidez y la rentabilidad.

 

Si se pone atención en los puntos arriba descriptos (buscando minimizar las inmovilizaciones de fondos, optimizando las rotaciones de cuentas a cobrar e inventarios, y perseguir un enfoque de cobertura financiera que permita mantener fondos durante los períodos en que no son necesarios), seguramente entonces se conseguirá que la empresa no pase sobresaltos ante restricciones del contexto.

 

Bibliografía
• Basagaña y colab., Administración Financiera I y II, Macchi.
• Brealey / Myers, Fundamentos de Financiación Empresarial, Mc Graw Hill.
• Brealey / Myers / Marcus, Principios de Dirección Financiera, Mc Graw Hill.
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• Pascale, R., Decisiones Financieras, Fondo Editorial CPCECABA.
• Suárez Suárez, Decisiones Optimas de Inversión y Financiamiento, Pirámide.
• Van Horne, Administración Financiera, Prentice Hall.
• Van Horne / Wachowicz, Fundamentos de Administración Financiera, Prentice Hall.
• Weston / Coppeland, Finanzas en Administración, Mc Graw Hill.
 

Fuente: Consejo.org.ar

 

 

 

 

 

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