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¿Qué tan bien conoces tu propia historia?

October 11, 2016

 

 

Todos pasamos buena cantidad de tiempo puliendo nuestra imagen pública. Vertimos nuestros logros profesionales en perfiles de LinkedIn. Facebook se ha convertido en un medio para compartir momentos, tanto cruciales como sin importancia, tales como un nuevo empleo, las vacaciones familiares, lo que desayunamos hoy. Twitter nos permite entablar monólogos interiores sobre casi cualquier cosa.

 

Ninguno de estos, por separado o en conjunto, cuentan completamente tu importante y emocionante historia personal. Algo sigue faltando.

 

Conocer tu historia, es decir, saber lo que te hace ser tú, es esencial, y parte de lo que eres también está en tus tropiezos y fracasos. Reconocer tus desaciertos, dificultades y sufrimiento es necesario para adquirir inteligencia emocional, fundamental para la eficacia del liderazgo. Particularmente, la empatía por los otros viene de admitir los propios errores. Recibir un ascenso puede dar fe de tu talento y trabajo duro, pero ser despedido pone a prueba tu carácter, capacidad adaptativa y resiliencia. Cuando la vida deja de ser fácil tienes que juntar fuerzas y buscar dentro de ti para encontrar tu verdadera pasión. El coach ejecutivo Eddie Erlandson llama a este descubrimiento tu “zona de genialidad”, esa actividad por la que sientes tanta pasión que la harías gratuitamente – pero descubres cómo hacer para que te paguen por ella.

 

En su libro Geeks and Geezers publicado en el año 2002, Warren Bennis y Robert Thomas señalaron la habilidad de identificar momentos “crisol” como algo que los líderes tienen en común. Estas experiencias van desde mega eventos como haber servido en la Segunda Guerra Mundial hasta los altamente personales como batallar contra una enfermedad mortal. Ellos identificaron la capacidad de adaptación positiva durante las adversidades como la habilidad más importante de los individuos analizados.

 

Los momentos crisol son justamente esos eventos que no aparecen en nuestros perfiles de las redes sociales, CV y demás instrumentos que usamos para presentarnos al mundo. Y sin embargo, son las fuentes del autoconocimiento y la conciencia, fundamentales en la habilidad de conectarse con otros y motivarlos hacia una meta compartida, perseverando para superar los obstáculos del camino. Tu verdadera historia es la clave de por qué lideras y refleja por qué los demás son atraídos a seguirte.

 

Uno de los ejercicios más efectivos y valientes que pude presenciar al explorar la plenitud de una historia personal fue demostrado en una sesión educativa-ejecutiva por parte de mi colega, la Gral. Brig. (R) Dana Born. Born, quien tuvo una carrera exitosa en la Fuerza Aérea de los EE. UU. antes de ir a la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard usó una técnica que le enseñaron en el Authentic Leadership Institute, al cual también está afiliada. Al principio, se presentó recitando los hitos destacados de su impresionante historial. Justo cuando las personas empezaban a creer que era presuntuosa, se detuvo. Born empezó de nuevo, pero esta vez relatando experiencias que no suele compartir, las decepciones, fracasos, penas y arrepentimientos en su carrera. Cuando hizo una pausa, el auditorio estaba en silencio. Su punto quedó muy claro. Tu verdadera historia personal tiene dos partes igualmente importantes. Tu esencia se entreteje con tus buenas y malas experiencias.

 

Recientemente conversé con Bernie Swain, el fundador del Washington Speakers Bureau. En su nuevo libro What Made Me Who I Am [Qué me hizo ser quien soy], ha compilado historias de muchas personas notables que llegó a conocer promoviéndolos como oradores. La historia que más me impactó fue la del reportero noticioso Tom Brokaw, quien relató cómo los éxitos llegaron fácilmente en sus primeros años de vida, tanto que se estrelló al llegar a la universidad cuando las cosas se tornaron más exigentes.  Afortunadamente para Brokaw, tenía amigos y un mentor, quienes lo ayudaron a levantarse y a avanzar. Ahora ve las raíces de su carrera en las lecciones que aprendió en esos días difíciles.

 

“Las personas exitosas son conscientes de sí mismas”, comenta Swain. “Tienen una voz interior a la que le prestan atención”. Señala también que esas personas no están inspiradas a triunfar por el mero éxito, sino que están determinadas a lograr algo. Esa pasión, como él la describe, se suele revelar en los puntos de inflexión que mucha gente pasa inadvertidos.

 

El miedo al fracaso te puede reprimir de aceptar tu verdadera vocación. Después de todo, ¿qué ocurre si fallas en lo que más te importa? Pero a veces, un contratiempo te da la habilidad de seguir tu voz interior. En mi caso, aun cuando la escritura ha sido parte de mi trabajo durante mucho tiempo, no fue sino hasta que me despidieron en 2008 que me comprometí a hacer de ella mi sostén. Acoger mi pasión como la vía para superar ese obstáculo ha hecho de los últimos 8 años los más significativos y productivos de mi carrera.

 

Como líder, o alguien que aspira liderar, no puedes permitirte pasar por alto esos momentos decisivos. Sé consciente de los beneficios de esas experiencias. Escucha tu voz interior y encuentra tu pasión. Al final de la larga trayectoria, con frecuencia la pasión supera al talento , de acuerdo a la investigación de la psicóloga Angela Duckworth.

 

Presta menos atención a esa legión de personas que te ofrecen optimizar tu perfil en línea para los motores de búsqueda o levantar tus seguidores de Twitter. Como observa Swain, “Cuando quedas abrumado creando una imagen, puedes casi olvidar quien eres. Quien eres se refiere a de dónde vienes, lo que has sufrido y lo que has aprendido.”

 

No estoy sugiriendo que borres tu perfil de LinkedIn, o que lo acomodes para decir que fuiste despedido por fallar en el manejo de complejas políticas organizacionales. Lo que sí recomiendo, en cambio, es que reflexiones honestamente sobre las omisiones que hay en tu narrativa pública para que puedas sopesar las contribuciones que estas han tenido en lo que te define a ti.

 

Un diario es un excelente medio para la introspección regular. Esta conduce a una mayor autoconciencia y entendimiento. Llevar un diario te ayuda a crear espacio y tiempo para reflexionar. También te ayuda a capturar las pequeñas experiencias que podrían perderse en el frenesí de las actividades diarias, pero que pueden revelar importantes cosas sobre ti. Intenta este simple ejercicio: ¿qué te hizo feliz hoy?

 

Como líder, tu historia no es solo sobre ti. Después de todo, el liderazgo existe en las relaciones interpersonales. Una vez que has hurgado profundamente en tu historia, ayuda a otros a que escarben la suya. Confronta a los individuos de maneras que los hagan crecer. Ofrece apoyo, actúa con firmeza y haz las preguntas difíciles.

 

*Eric J. McNulty es el Director de Investigación en National Preparedness Leadership Initiative y escribe frecuentemente sobre liderazgo y resiliencia.

 

 

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